martes, 7 de enero de 2020

CON LOS PIES FRÍOS.

Ella no se quitó la ropa mojada tras la tormenta y se acostó empapada, con los pies fríos y un calor palpitante llamando a las puertas de su pecho.

No se deshizo de las capas de pasado que la lluvia no había podido lavar, de sus amores fallidos, de las risas que cada vez tenían menos ecos en su memoria, del sabor de unos besos que recordaba frescos y suaves; de las ilusiones depositadas y que, a veces, ella mismo desmontó de un manotazo como la niña que ya no quiere jugar más con esa casa de muñecas que con tanto deseo pidió a los reyes magos, como si no existiese un juguete mejor en el mundo. 

Solo quería despertar a la mañana siguiente y ver al sol jugando con el arcoíris mientras sus pies colgaban de ese puente en el que estaba sentada, 

sobre el río,

con la ciudad allí a lo lejos,

esperando que ese sol recién salido le diese un poco de calor aterciopelado a ese pecho que aún notaba húmedo y que quería seguir adelante pero sin dejar de mirar atrás, a un pasado más seco. 

martes, 3 de diciembre de 2019

¿CUANTO DURARÁ EL AMOR?

El amor durará lo que tu quieras que dure, tan solo el tiempo que entiendas y aceptes que no caben egoísmos cuando dar es recibir.

Durará lo que duren las mañanas con un beso de buenos días, una caricia en la espalda y un abrazo de "no te vayas todavía, un ratito más". 

Durará lo que duren los mensajes expontaneos, de esos que sacan una sonrisa que no se puede apagar; lo que dure el esperarte  la salida del trabajo por sorpresa, con un ramo de flores en una mano y una tableta de chocolate en la otra.

Durará el amor lo que dure la confianza, lo que dure el respeto, lo que duren las cosquillas sobre el sofá en cualquier momento del di

Durará lo que duren los besos y 3l verse reflejados en las pupilas del otro, lo que dure el andar de la mano por la ciudad, lo que dure el admirar sonriendo tu trasero sobre el sillín de la moto mientras tu ríes divertida al mirarme por el retrovisor.

Durará más o menos lo que dure el echarnos de menos, lo que dure el i vierno desde el sofá y tapados con la manta, lo que duren tus labios sobre mí cuello, mis manos sobre tu pecho y ee fino hilo de sudor que une nuestros cuerpos con la banda sonora de nuestros gemidos sonando de fondo; durará lo que duren los cumpleaños feliz con tarta y las velitas que decidamos poner, las tapas a la orilla del mar, las navidades iluminadas por un árbol enorme con regalos a sus pies.

Durará el amor el tiempo que seamos capaces de querernos, de quererte, de quererme, de querer que nos dure el amor. 

domingo, 27 de octubre de 2019

COMO SOLÍAMOS HACERLO.

Tengo ganas de volver a dejarme acariciar por el viento que hacen tus pestañas al moverse de arriba a abajo, de zambullirse en esas aguas tan cálidas como tus besos.

Recorrer esos caminos que me llevan de una cima a la otra de tu pecho y deslizarme desde allí hasta acabar cayendo en tu ombligo. 

Dar saltos de lunar a lunar de tu espalda, como si fuese un niño saltando de piedra a piedra de un estanque. 

Ganas de embriagarme con el aroma a limpio que desprende tu cuerpo mientras te secas con la toalla tras el baño y escribir tu nombre surcando el vaho que se pega al espejo. 

Comprobar cuántas micras de distancia he de dejar entre tu piel y la yema de mis dedos para tocarte sin hacerlo y que tu piel se erice hasta que el vello suave que la cubra parezca un campo de trigo al atardecer.

Eso y amarte, morderte, saborearte y estrujarte entre mis brazos, como solíamos hacerlo. 

lunes, 26 de agosto de 2019

AL VACÍO.

Y que quise andar descalzo sobre el suelo de tu espalda.

De puntillas

Sin hacer ruido más allá del atronador silencio que hacía mi corazón al palpitar al ritmo de tu respiración

Como si un tambor pudiese sonar igual que las olas retirándose de las piedras de la orilla de esa playa que es tu nuca

Tu ombligo

Y esa pendiente que baja desde tus caderas hasta el interior de tus muslos.

Así, disfrazado de gota de sudor, mezclado que no agitado, con parte de mi saliva y la humedad de tu respiración a golpe de suspiro, me dejé soltar al vacío.

Al vacío que dejabas en mi vida cada vez que cerrabas la puerta por fuera.

domingo, 25 de agosto de 2019

EL BAÚL DE LOS AMORES PENDIENTES.

Si, aunque te cueste creerlo, hubo un momento en que me enamoré de ti.

No sé si fueron apenas unos segundos, si duró algo más que minutos o si ocurrió durante esas horas que compartimos en que te sentí tan cerca mío.

No se cuanto, pero lo que si sé es como.

Hubo ese momento en que te miré y nunca jamás quise que nuestras sombras dejasen de jugar juntas.

Esa décima de segundo en la que el mundo dejó de existir a mi alrededor y en la que tus gestos, tu risa, esa forma de hablar que me encandiló, ese mechón de pelo cayendo sobre tu cara y ese brillo deslumbrante que habita en tus pupilas pasaron a cámara muy lenta.

Tan lenta que hubiese jurado que me duró toda la vida.

Si, existió ese preciso momento en que hubiera matado por morir en tus brazos, aunque fuese envenenado por tus labios y ahorcado con tu pelo.

Me enamoré de ti y de repente, dejé de hacerlo.

O quizás te dejé guardada en el baúl de los amores pendientes;

Que en el baúl de los amores imposibles están todos aquellos que duraron más que ese instante pero que no llegaron a ser eternos,

Como deben ser los amores  verdaderos.

viernes, 9 de agosto de 2019

EL NIÑO MÁGICO.

Hace cierto tiempo, conocí una persona excepcional encerrada en el cuerpo de un niño, de unos 9 años creo recordar que tenía entonces.

Un niño cariñoso, de esos que eligen a las personas a las que querer aunque siempre tenga una palabra amable y una sonrisa para casi todo el mundo.

Pero es él quien elige a quien abrazar y decirle "eres el mejor" en mitad de ese abrazo y de esa manera, hacerte sentir que después de todo y de todos, no debes ser tan malo y te sientes afortunado de saber que serás importante para él en un futuro al igual que él será parte de ti el resto de tu vida; se lo gana a golpe de corazón.

Dicen, que cuando coges a un mago y lo pones delante de un niño, hay 2 tipos de reacción que definen que tipo de niño es; si tras hacer su número el mago, el niño se queda solo con la emoción del truco y la fantasía de la magia, te das delante de ti un futuro poeta.
Si por el contrario y tras el truco, el niño intenta descubrir como se hizo el truco, tendrás delante de ti un futuro científico.

Pues este, el niño mágico del que hablamos, será un poeta, porque su primera reacción es de sorpresa ante la magia de la ilusión, pero al momento se pone a buscar el por qué razonable de ese mismo acto, así que también será un científico genial el día de mañana, cuando pierda la inocencia y sea consciente del mundo en el que vivimos.

Y es que un niño tan cariñoso, tan cuidadoso con como hace y dice las cosas, tan despierto, tan inteligente, tan apasionadamente lector de todo aunque tenga predilección por dejarse llevar por las aventuras de fantasía encerradas en las páginas de sus libros, tan vitalmente ávido de conocimiento y experiencia es un niño mágico.

Da igual que prefiera los deportes individuales, no importa que en clase de Kárate prefiera estar haciéndose caras y gestos divertidos delante del espejo, carece de importancia si cuando le pasan el balón en cualquier deporte en equipo, no sepa como reacción ar y prefiera pasarle el balón a quien tenga más cerca.

Da igual.

Y es que los niños son eso, niños y hay niños especiales, aunque luego exista una raza de niños muy especiales, mágicos, la raza a la que el niño mágico pertenece.

Aunque a veces nos sea imposible saber comprender sus reacciones.

O sus razonamientos.

O que simplemente nuestros hijos no tienen que ser un calco de nosotros mismos a su edad; nuestros hijos son nuestros pero sus vidas, sus ilusiones y sus preferencias son suyas.

Porque no son perfectos, al igual que nosotros tampoco lo somos, aunque El Niño Mágico en cuestión sea imperfectamente perfecto.

Seguramente lo heredó de su madre.

jueves, 25 de julio de 2019

MIRADAS.

Dicen que hay miradas que matan....

Y si fuese así, yo estaría mil veces muerto porque cada vez que ella clavaba sus ojos en los míos, quería morir por acariciarla con mis pupilas.

Si las miradas matasen, me pondría delante del pelotón de fusilamiento de sus pupilas, para que disparase una y mil veces apuntando a este roto corazón.

Si fuese cierto que hay miradas que matan, digo yo que otras deben dar vida, deben salvarnos de pasados imperfectos acribillando a nuestros demonios solo con las chispas de alegría que brotan de esos sus dos ojos al mismo tiempo que brotan lágrimas felices de los míos.

En contra de esas miradas que matan, están las mías, que lo que hacen cuando bailan por su cuerpo es amar cada centímetro de esa piel con olor a salitre y aceitunas, a cada centímetro de esa piel del color de la arena de la playa mezclada con el brillo de la luna llena.

No, mi mirada no la mata, la mía le hace el amor, despacio pero con fuerza, con ternura y un temblor involuntario en mi pecho, con mordiscos, uñas y suspiros fluyendo por su espalda.

Si las miradas matasen yo estaría muerto, a base de la envidia que me tiene el mundo por haberla mirado con mis ojos después de que los suyos me diesen vida.