martes, 29 de mayo de 2018

ME LLUEVES POR DENTRO.

Hoy el día ha salido gris,

Las calles están mojadas y mis bermudas tácticas no son lo más apropiado para pasar de puntillas sobre un día lluvioso.

Y me da igual.

Me da igual porque tú, me llueves por dentro.

Desear tenerte pegada y sentirte tan lejos hace que me lluevas por dentro.

Y no son los kilómetros, la distancia o la falta de tiempo, no, es eso, sentirte lejos.

Lejos en tu caparazón de tortuga, en tus espinas de erizo, en tu manera de andar de lado levantando las pinzas como un cangrejo asustado.

Lejos de querer acariciar tu corazón con mis dedos y ver que no me llegan los brazos.

Lejos.

Por eso, por querer estar dentro de ti y sentirte lejos, por eso me llueves por dentro.

Y piso charcos con el alma.

Y no hay paraguas que me tape si te pienso.

Hoy, que te siento lejos, me llueves por dentro.

lunes, 28 de mayo de 2018

CUÉNTAMELO.

Cuéntamelo.

Cuéntame ese secreto que tus labios callan y tus ojos gritan.

Cuéntame que es lo que baila en tu cabeza justo antes de cerrar los ojos, cuando pones tu alma a dormir como cada noche.

Cuéntamelo y yo te regalaré esos silencios para dos, que mi corazón no te lo puedo regalar, tendremos que hacer un trato, un cambio, un trueque.

Te lo cambio por esa ilusión que siento al verte, por esos besos que me das; te lo doy a cambio de esas desilusiones que llevas en tu bolso.

Cuéntame ese secreto y yo te contaré el truco para no vivir a medias, como toda esa gente que está sola, que queman sus vidas cruzándose miradas ciegas.

Te contaré mi secreto, te diré que tengo las llaves que abren las puertas para salir de todos tus miedos, para que cojas la ilusión con las dos manos y no solamente la roces con la punta de los dedos.

Te contaré un secreto, el que abre las ventanas que dejan pasar la luz del sol.

Y si me das la bienvenida para sentir, si pintas mi vida de color yo te regalaré un ladito en mi sillón, justo a mi vera, te regalaré la mitad de mi cama, te daré las llaves de mi casa, de mi vida, de mi interior.

Si me cuentas tu secreto yo te contaré los míos hasta vaciarme de ellos.

Si me cuentas ese secreto yo te contaré el mio, aunque lo grite callado cada vez que te miro a los ojos.

Basado en "Cuéntame un secreto" de India Martínez.

domingo, 27 de mayo de 2018

SABÉIS?

Vosotros sabéis eso que pasa cuando quieres algo tanto, cuando lo deseas de tal manera que tienes terror a depender de ello, a que sea tan importante en tu día a día que pienses que es demasiado, a que pienses en ello de tal manera que sientas que va a sacudir tu vida de tal modo que nunca volverá a ser la misma, a que al tenerlo a tu lado cuestiones tantas cosas que dabas por ciertas que sientas vértigo ante lo desconocido, a que la sensación de que tienes la felicidad en tus manos pero el temor a que se te escape entre tus dedos cualquier mañana te deje sin capacidad de reacción, a que sientas que algo tan especial no pueda ser cierto a pesar de no ser perfecto, a que el miedo a ser feliz simplemente sea más fuerte que tus ganas de vivir con una sonrisa perenne en la cara y el corazón dando saltos cada vez que esos ojos que amas te miren...sabeis?

Pues eso, explicármelo porque nunca lo he sentido y no sé como es.

viernes, 25 de mayo de 2018

RARO.

Hace unos meses, le decía una persona a quien quería mucho que yo era un tío raro; de hecho, la frase exacta fue: has de reconocer que soy el tío más raro con el que has tenido algo", y es que hay que dejar claro que no teníamos una relación, teníamos un "eso", un "algo".

El tema es que meses después, sigo pensando lo mismo (sobre ella no, sobre mi, claro).

Si, lo reconozco, soy raro, bastante raro para los tiempos que corren, para la edad que tengo, para mi condición sexual, para mi trabajo, para mi estética, para mis creencias, para mis principios, para mis aficiones, etc; soy lo que básicamente se viene a denominar como un tipo raro.

Y es que un individuo que va camino de la cincuentena, que viste como un chaval de unos treinta años, que se mueve en una harley ruidosa que se lleva buena parte de su dinero e ilusiones, que es convencido y reconocido católico, que ha tenido una vida moralmente relajada, que va medianamente tatuado, que se dedica a la seguridad privada a pesar de tener un nulo respeto por la ley y la autoridad establecida, que se perfuma hasta para ir al gimnasio, que junta letras en lugares como este aún a sabiendas de que habrá quien le llame moñas por ello, que 30 años después de haberse subido a un skate por primera vez decide regalarse una longboard y disfrutar sobre ella, que llora sin esconderse cuando algo le emociona y le toca el alma y no por debilidad, que no tolera una falta de respeto y las hace pagar de la manera que sea...reconozco que un tipo así hoy por hoy es raro.

Y bueno, estás frente a un tío que puede parecer borde, que ya tiene un buen puñado de años y una mochila con toda la experiencia que ha ido acumulando, que cuando se enamora es capaz de cualquier cosa, tierno, que se entrega, paciente e impaciente a la vez, que no sé avergüenza de su faceta de Peter Pan y que intenta disfrutarla siempre que puede, trabajador, orgulloso, apañadito en las tareas del hogar, independiente, fiel, alguien en quien puedes confiar y que nunca te dejará tirado o sin ayudarte aunque sea con un consejo; alguien que hace gala de su faceta sensible pero que también hace gala de la dureza a la que la vida le ha ido obligando con el paso de los daños y los años.

Ten por seguro que si este tipo raro decide amarte y tu aceptas ese amor, nadie nunca te dará tanto de si mismo como él, nadie nuncadesnudara su alma ante ti como él, nadie nunca intentará conquistarte cada día...como es capaz de hacer él.

Si, un tipo raro.

Así, que si quieres acercarte a mi, que si quieres tenerme en tu vida, o si estás lo bastante loca para amarme, tenlo en cuenta, respétalo y también, por qué no, disfrútalo estoy seguro de que nunca nadie conocerás a alguien así, así de raro.

Y es que si, soy raro  y a mucha honra.

LO QUE NOS QUEDE JUNTOS.

Por nadie me he sentido tan querido como por ti.

Tu amor siempre ha sido incondicional, a pesar de mi mal humor alguna vez, tu siempre has estado a mi lado, apoyándome, dándome cariño, siempre pendiente de que estuviese bien.

Lo nuestro dura ya algún tiempo y siento que no tardaré mucho más en perderte, está claro que no puedes estar eternamente a mi lado.

Y solo pensarlo me parte el alma, llena mis ojos de lágrimas y hace que el concepto "nudo en la garganta" se quede corto.

Cuando más solo me he sentido, cuando más roto y hundido he estado, nunca me ha faltado una caricia tuya; a veces no las más delicadas, pero da igual, solo sentirte a mi lado, con tu cabeza apoyada en mi pecho y esa manera de vigilar que estuviese bien, me bastaba para sentirme querido y reconfortado.

Y si, es cierto que también han habido desencuentros, que no somos perfectos ninguno de los dos, pero a pesar de las discusiones siempre acabábamos haciendo las paces como más nos gusta, abrazados.

Y es que nuestros abrazos siempre han sido especiales, con esa manera de apoyar tu cabeza de medio lado en mi hombro y dejando caer tu peso, como para dejar claro con idioma corporal, que confías en mí y que además siempre estarás ahí para protegerme.

Pero ya no somos unos niños, ni tu ni yo y me fijo en ti durante nuestros paseos y veo que tus fuerzas no son las mismas, que te cansas más pronto y que ya no tienes el mismo empuje y energía y eso me hace temblar, temblar de saber que cualquier día me darás un disgusto y dejaras un hueco enorme en mi vida y en mi alma.

Pero tengo que aceptarlo Sacha, y saber que cuando ese día llegue, seguro subirás al cielo de los perros a seguir vigilandome y queriendome desde alli, junto a nuestro querido Dylan, esperando a que suba cuando me toque y poder pasear juntos toda la eternidad.

Es por eso que lo que nos quede de estar juntos intentaré mimarte y darte el cariño que siempre has merecido, aunque nunca podrá acercarse al que tu me das.

Eres el amor de mi vida gordita, la mejor y más fiel perra que nunca nadie pueda tener.

Y SON PRECIOSOS.

No sabría explicártelo mejor, pero al menos lo voy a intentar: eres de esas personas que, sin ser extremadamente guapas, tienen algo que las convierte en preciosas.

Y no te hace falta mucho, con cualquier cosa, sales a la calle y desprendes energía; sonríes y joder...

Ya, ya lo sé, no es fácil que tú quieras a nadie.

Hablo de querer de verdad.

Pero yo al menos sé, que cuando quieres, quieres con toda tu alma. Y entonces, muy mal tienen que hacer las cosas para que te marches.

Pero alguna vez las hicieron mal, jodidamente mal.

Y ahora, ahora te cuesta horrores.

No quieres una sola decepción más.

Y a todo le pones pegas.

Absolutamente a todo.

Se le llama miedo.

Bueno, tú quizá le llamas escudo.

Al menos, gracias a eso, siempre abres tus ojos todo lo que puedes, por si acaso.

Y son preciosos...

Me rindo ante la evidencia vestida de belleza y ante el irresistible impulso de robarlo y pegarlo.

Y duele admitirlo.

Y si, son preciosos.

PEREZA.

No se quería levantar de la cama y si, era por pereza.

Le daba pereza dejar de sentir esa sensación de calma, de la tranquilidad que genera el sentirse protegida con dos brazos alrededor y un pecho cubriendote la espalda.

Miraba de reojo el smartphone sobre su mesita de noche y le pedía que los minutos que faltaban para que volviese a sonar la alarma tuvieran más de 60 segundos y de esa manera poder disfrutar de la borrachera que le producía la mezcla de su perfume y el beso suave que cada ciertos minutos él le daba en el cuello, la nuca o el hombro.

Era pereza lo que le impedía levantarse de un salto como todos los días en que no dormía con él al otro lado de la cama, sobre todo pereza al saber que gran parte del día estarían separados...pensándose mutuamente pero separados.

Lo que no le daba pereza era poder haberse dado la vuelta, haberlo mirado a los ojos cerrados, besarlo y decirle al oido: me vas a hacer el amor ahora o un poco más tarde?

Y amarse.

Y volverse a dormir después de reír y suspirar, entre "te quieros", ternura, mordiscos y mucho, mucho amor cubierto de saliva y sudor.

La alarma volvió a sonar, alargó el brazo, la apagó y cuando intentó levantarse después de juntar toda su decisión para hacerlo, sintió que los brazos de él la apretaban para que no se levantase mientras oía su voz pegada al oído que le decía "déjame disfrutar dos minutos más del placer de abrazarte, dos minutos más antes de levantarte"

Y es que a él, también le daba pereza quedarse en la cama sin ella.