jueves, 11 de abril de 2019

O TODO O NADA.

Soy de los que da, pero también espera. Porque ya no estoy con edad de dar todo y no esperar nada. Sé lo valioso que soy, como hombre y como persona, por ende se lo que merezco. Quizá no lo consideres, pero es tu opinión no la mía. Pase por mucho para ser quién soy, perdí muchas batallas y gane muchas guerras, incluso a la vida misma. Hoy estoy peleando una y no nos estaríamos dando tregua. Ella me golpea una vez y yo le devuelvo con dos puñetazos y así. Sabrás que si la vida no puede conmigo lo demás tampoco. No me vengas con migajas, tampoco con sentimientos y tiempos a medias. Sé lo que valgo, sé lo que merezco. Sé que valgo cada reto que se me presente o cada pérdida que tenga. Porque sé lo que soy, como persona, jamás te dejaría sóla, si te caes nos caemos juntos porque con ayuda, levantarse es más fácil. Si lloras es más placentero que seque yo tus lágrimas, porque por en cada una de ellas habrá un beso de por medio que te va alivianar el peso de tu angustia. Porque jamás dejaría que te sintieras sóla, ya que yo nunca voy a ser un fantasma, seguramente tendremos nuestros altos y bajos pero ahí voy a estar para escucharte, enojarme y llegar a un acuerdo porque nunca voy era permitir que te duermas enfadada dándome la espalda. No soy perfecto, tengo mis arrebatos pero suelen durarme 5 minutos, tú, sólo déjame que yo en 5 vuelvo a sonreír y vuelvo a enamorarte. Como hombre... y....a veces se me zafa la cadena y soy ordinario, cosa que amo. Es parte de mí esencia. Pero soy correcto o políticamente correcto, y en nuestra intimidad soy y sere lo que quieras que sea. Porque de eso se trata.. Un muy buen amigo, un excelente compañero, alguien con quien hablar pero también discutir, un señor y un pervertido en la cama. No necesito ponerte un título, solo deseo que seas mi historia principal. Porque deseo un amor único y verdadero. Voy a darte todo, pero también quiero todo..si no es así, prefiero no tener nada. Si esto que soy no te alcanza para pelear, para perder, para dar, para estar, para Amar. Significa que no estás hecha a mi medida. Ni yo a la tuya. Porque yo no estoy para perder Nada, ni siquiera mi tiempo, que es lo mas valioso que me otorga la vida...

Un texto que vi hace tiempo por ahí y hoy ha vuelto a caer en mis manos y en mis ojos quizás para recordarme el por qué de ciertas cosas que no por dolorosas dejan de ser ciertas.

martes, 9 de abril de 2019

DESPUÉS DE ESO, ME PONGO MI CORAZA Y TODO VUELVE A EMPEZAR.

Hay personas en las que inculcaron desde pequeños un extraño sentido de la responsabilidad y de lo que era ser "de verdad"

Personas a las que les enseñaron que debían proteger, cuidar de los que aman, sacrificarse, estar siempre, ser duros, casi fríos, el pilar en el que apoyarse cuando todo se tambalea, los hombros a los que subirse cuando el nivel de las aguas asciende y la tabla a la que agarrarse cuando las olas son tan altas que no te dejan ver el cielo.

Los que sujetamos con nuestras manos los muros del castillo para que ningún mal pueda derrumbarlos.

Y algunos aguantan esa tarea, sin desfallecer, sin romperse, y valga la redundancia mostrando una impasible tranquilidad que tranquiliza, aunque la tormenta se desate dentro de ellos, aunque su alma sea un torbellino, aunque su cabeza sea un caos solo comparable al terremoto que les sacude el corazón.

Algunos aguantan.

Pero yo no.

Porque al final algo me rompe, me dobla las rodillas, me sacude un crochet al hígado que me deja momentáneamente sin respiración, boqueando para llenar mis pulmones de oxígeno.

Y como le dije hace unos días a una compañera de trabajo: no pasa nada, simplemente no somos de hierro.

Aunque el mundo generalmente nos lo exija.

Y cuando el suelo se mueve bajo mis pies, entonces ella me abraza y no hay lugar en el mundo donde me pueda sentir más seguro.

Después de eso, me pongo mi coraza y todo vuelve a empezar.

lunes, 1 de abril de 2019

PREMURA.

Tenían de todo menos tiempo que perder, como por ejemplo una premura insistente en saberse el uno al otro por debajo de la piel.

Por eso acabaron bajo las sábanas follandose a base de palabras, de recuerdos, de vivencias, tras haberse desnudado de esos personajes con los que se vestían cada día, dejándose el alma en pelotas.

Y como tras cualquier polvo, acabaron dormidos abrazados.

Ella apretando la mano de él contra su pecho y él sin poder despegar los labios de esa nuca cobriza que era refugio para su boca.

Y tras el sueño, se hicieron el amor con muchas S's, de sudor, saliva y sonrisas infinitas.

viernes, 29 de marzo de 2019

HORAS, MINUTOS, SEGUNDOS Y SUSPIROS.

Se conocieron en la cola del cine, en la parada del bus, haciendo la compra y entrenando en el mismo gimnasio;

en todos sitios y en ninguno a la vez.

Se conocieron y quisieron más, por lo cual escaparon lejos de todo y de todos y corrieron a esconderse para abrir sus vidas mientras cubrían sus cuerpos con blanco algodón.

Rusia y Japón se juntaron en un abrazo, firmando la paz con tintas que se sonreían bajo la piel, al tiempo que brindaban con chocolate y se daban un festín de risas y besos de postre.

Y las horas parecieron minutos, los minutos segundos y los segundos apenas suspiros, pero supieron hacer que perdurasen para siempre mientras escondían sus rostros en el pecho del otro.

Y así pudieron empezar a conocerse un poco más y darse el calor que ambos buscaban abrazados en blanco y negro.

lunes, 25 de marzo de 2019

CON GAFAS OSCURAS

El siempre estaba allí, como una figura negra que todo lo ve, que todo lo controla, desde fuera pero estando dentro.

Tenía prohibido hablar, mirar, sonreír, y por supuesto tocar; nada de contacto con las muñecas de aquella enorme juguetería.

Por eso optó por ajustarse unas gafas oscuras, para aislarse aún un poco más de todo aquello que lo rodeaba cada día.

Ella se deslizaba chispeante por los pasillos, bajo las luces, como un duende juguetón y risueño.

Un duende precioso de piel tostada, con una curva peligrosa a modo de sonrisa.

Ella movía sus alas de libélula varias veces al día y volaba alrededor de una barra dejando al mundo entero con la boca abierta y el alma infartada, mientras las luces dibujaban constelaciones de estrellas sobre su cuerpo y la música parecía compuesta para ella en particular.

Bailaba y buscaba con sus ojos, volaba y buscaba con una mirada.

Lo buscaba a él, que era el negro pilar que la mantenía agarrada al mundo real; sabía que estando él al alcance de un suspiro el resto del mundo sobraba.

Y decidió también colocarse una gafas de cristal oscuro, aunque eso supusiera ocultar al resto de la humanidad un par de diamantes que en su cara parecían ojos. 

Y así pasaban las días o las noches, que en ese país irreal venían siendo lo mismo, mirándose sin mirarse a través de unas gafas oscuras, él siempre negro y ella de mil colores; ella queriendo dibujar imágenes nuevas sobre los brazos de él y él estrellándose contra el guardarrail de esa curva peligrosa que ella tenía por sonrisa.

Hablandose con miradas bajo unas gafas oscuras.

sábado, 16 de marzo de 2019

SIN TENERSE DELANTE.

Ella, desplegaba de nuevo sus alas para levantar el vuelo una vez más detrás de sus sueños,  intentando eclipsar a las estrellas con el brillo de sus ilusionados ojos.

El, disfrutaba, a pesar de la distancia, viendo como aquellas alas que cosió hace ya cierto tiempo con hilo de besos y esperanza, servían para lo que estaban hechas: hacerla volar muy alto, por encima de elevadas montañas y países lejanos donde se cumplen los sueños y se encuentra la paz.

Y ambos se sonreían a los ojos sin tenerse delante.

martes, 5 de marzo de 2019

UN BELLO DESASTRE.

No importaba la falta de sueño, ni los kilómetros que los separaban, ni la distancia entre sus vidas para echarse al camino y dejarse llevar al fururo de sus pasados.

No importaron los miedos, ni el rencor, ni las dudas, ni las hojas que los árboles dejaron caer durante todo ese tiempo que ambos miraron en direcciones opuestas, dándose la espalda a sí mismos cada vez que mirándose al espejo buscaron alguna respuesta que ese reflejo nunca les brindó.

No importaron siquiera las lágrimas vertidas, o al menos no importaron lo suficiente los motivos que las hicieron llover sobre sus mejillas y sus almohadas.

Solo les importaba una cosa  que seguro encontrarían al final de ese camino largo que recorrían desde puntos distintos pero en la misma dirección.

Solo les importaba el más que predecible por necesitado abrazo que siempre sabría a corto y fugaz, por muchas horas que hubiesen deseado estar unidos y atados por sus brazos, juntando corazón con corazón.

Y es que en ese momento en que se estrujaron algo más que sus cuerpos y sus almas les daba igual salvar el mundo, tan solo querían salvarse ellos mismos dando pasos atrás, de espaldas, como si así pudieran retroceder en el tiempo hasta ese último abrazo del que nunca debieron haberse soltado.

Ni siquiera les importó la lluvia.

Ni que aquella noche fuese un bello desastre.