domingo, 10 de mayo de 2020

MI PENELOPE

Ella es mi Penelope, pero no a la que le cantaba Serrat, pobre desgraciada a la que la vida, el desamor y el desalmado de turno dejaban abandonada en el andén equivocado de la estación de la vida.

Ella es mi Penelope, a la que vuelvo después de todos los viajes. 

La que me espera al otro lado de mi mundo, de mi universo maldito de montañas rusas y vueltas sin sentido. 

Mi Penelope es el hogar al que volver aunque sea mentalmente tras surcar mares tempestuosos. 

A mi Penelope vuelve siempre mi barco aunque la calma no llene de viento mis velas, aunque mis remos quedasen flotando  y mi quilla acabase varada en arrecifes del corazón.

Ella, mi Penelope es el faro que me guía en noches sin luna ni estrellas, en esas noches en las que tan sólo el recuerdo del brillo de sus ojos basta como candil iluminar la negrura que surge en su ausencia. 

Mi Penelope es quien con su voz acalla los cantos de las sirenas que me llaman a otros mares, que me arrastran a otras aguas que no quiero surcar.

Su recuerdo cura las heridas producidas en mil Troyas y su hilo del tiempo me mantiene unido a ella, tejiendo de día y destejiendo de noche nuestra historia a capricho.

Penelope es mi playa, a la que volver después de mil Circes, en mi Itaca del sur, al hogar de sus abrazos, lejos de guerras, de viajes, de Odiseas malditas, a sentir la arena bajo mis pies y las olas cálidas alrededor de mis tobillos

miércoles, 15 de abril de 2020

CONTRADICCIÓN

Quizás pienses que por el hecho de que no te escriba no pienso en ti y en realidad no quiere decir que no me esté muriendo por hablar contigo.

Por el hecho de que no haya música entre nosotros dos, no significa que no ponga tu rostro a las notas que llegan a mis oídos y que las letras que me llegan muy, muy dentro no se disuelvan para escribir tu nombre al terminar una canción. 

Que no te lo diga no tiene nada que ver con el hecho de que cuando miro por la ventana y el cielo se torna azul, morado y naranja a la vez, no vea cada tono de esa paleta en el recuerdo que tengo del color de tus ojos.

Que no te diga, que no te mire, que no te escuche no significa que no muera por mirarte de cerca con mis labios, que mis ojos no puedan escuchar cada palabra que sale de tu boca con solo leer tus labios o que mis oídos no dibujen tu imagen en mi mente tan solo con tener el eco de tu risa al despertar.

Que no se pueda no quiere decir que no se quiera, que no se palpe no quiere decir que no exista. 

martes, 7 de enero de 2020

CON LOS PIES FRÍOS.

Ella no se quitó la ropa mojada tras la tormenta y se acostó empapada, con los pies fríos y un calor palpitante llamando a las puertas de su pecho.

No se deshizo de las capas de pasado que la lluvia no había podido lavar, de sus amores fallidos, de las risas que cada vez tenían menos ecos en su memoria, del sabor de unos besos que recordaba frescos y suaves; de las ilusiones depositadas y que, a veces, ella mismo desmontó de un manotazo como la niña que ya no quiere jugar más con esa casa de muñecas que con tanto deseo pidió a los reyes magos, como si no existiese un juguete mejor en el mundo. 

Solo quería despertar a la mañana siguiente y ver al sol jugando con el arcoíris mientras sus pies colgaban de ese puente en el que estaba sentada, 

sobre el río,

con la ciudad allí a lo lejos,

esperando que ese sol recién salido le diese un poco de calor aterciopelado a ese pecho que aún notaba húmedo y que quería seguir adelante pero sin dejar de mirar atrás, a un pasado más seco. 

martes, 3 de diciembre de 2019

¿CUANTO DURARÁ EL AMOR?

El amor durará lo que tu quieras que dure, tan solo el tiempo que entiendas y aceptes que no caben egoísmos cuando dar es recibir.

Durará lo que duren las mañanas con un beso de buenos días, una caricia en la espalda y un abrazo de "no te vayas todavía, un ratito más". 

Durará lo que duren los mensajes expontaneos, de esos que sacan una sonrisa que no se puede apagar; lo que dure el esperarte  la salida del trabajo por sorpresa, con un ramo de flores en una mano y una tableta de chocolate en la otra.

Durará el amor lo que dure la confianza, lo que dure el respeto, lo que duren las cosquillas sobre el sofá en cualquier momento del di

Durará lo que duren los besos y 3l verse reflejados en las pupilas del otro, lo que dure el andar de la mano por la ciudad, lo que dure el admirar sonriendo tu trasero sobre el sillín de la moto mientras tu ríes divertida al mirarme por el retrovisor.

Durará más o menos lo que dure el echarnos de menos, lo que dure el i vierno desde el sofá y tapados con la manta, lo que duren tus labios sobre mí cuello, mis manos sobre tu pecho y ee fino hilo de sudor que une nuestros cuerpos con la banda sonora de nuestros gemidos sonando de fondo; durará lo que duren los cumpleaños feliz con tarta y las velitas que decidamos poner, las tapas a la orilla del mar, las navidades iluminadas por un árbol enorme con regalos a sus pies.

Durará el amor el tiempo que seamos capaces de querernos, de quererte, de quererme, de querer que nos dure el amor. 

domingo, 27 de octubre de 2019

COMO SOLÍAMOS HACERLO.

Tengo ganas de volver a dejarme acariciar por el viento que hacen tus pestañas al moverse de arriba a abajo, de zambullirse en esas aguas tan cálidas como tus besos.

Recorrer esos caminos que me llevan de una cima a la otra de tu pecho y deslizarme desde allí hasta acabar cayendo en tu ombligo. 

Dar saltos de lunar a lunar de tu espalda, como si fuese un niño saltando de piedra a piedra de un estanque. 

Ganas de embriagarme con el aroma a limpio que desprende tu cuerpo mientras te secas con la toalla tras el baño y escribir tu nombre surcando el vaho que se pega al espejo. 

Comprobar cuántas micras de distancia he de dejar entre tu piel y la yema de mis dedos para tocarte sin hacerlo y que tu piel se erice hasta que el vello suave que la cubra parezca un campo de trigo al atardecer.

Eso y amarte, morderte, saborearte y estrujarte entre mis brazos, como solíamos hacerlo. 

lunes, 26 de agosto de 2019

AL VACÍO.

Y que quise andar descalzo sobre el suelo de tu espalda.

De puntillas

Sin hacer ruido más allá del atronador silencio que hacía mi corazón al palpitar al ritmo de tu respiración

Como si un tambor pudiese sonar igual que las olas retirándose de las piedras de la orilla de esa playa que es tu nuca

Tu ombligo

Y esa pendiente que baja desde tus caderas hasta el interior de tus muslos.

Así, disfrazado de gota de sudor, mezclado que no agitado, con parte de mi saliva y la humedad de tu respiración a golpe de suspiro, me dejé soltar al vacío.

Al vacío que dejabas en mi vida cada vez que cerrabas la puerta por fuera.

domingo, 25 de agosto de 2019

EL BAÚL DE LOS AMORES PENDIENTES.

Si, aunque te cueste creerlo, hubo un momento en que me enamoré de ti.

No sé si fueron apenas unos segundos, si duró algo más que minutos o si ocurrió durante esas horas que compartimos en que te sentí tan cerca mío.

No se cuanto, pero lo que si sé es como.

Hubo ese momento en que te miré y nunca jamás quise que nuestras sombras dejasen de jugar juntas.

Esa décima de segundo en la que el mundo dejó de existir a mi alrededor y en la que tus gestos, tu risa, esa forma de hablar que me encandiló, ese mechón de pelo cayendo sobre tu cara y ese brillo deslumbrante que habita en tus pupilas pasaron a cámara muy lenta.

Tan lenta que hubiese jurado que me duró toda la vida.

Si, existió ese preciso momento en que hubiera matado por morir en tus brazos, aunque fuese envenenado por tus labios y ahorcado con tu pelo.

Me enamoré de ti y de repente, dejé de hacerlo.

O quizás te dejé guardada en el baúl de los amores pendientes;

Que en el baúl de los amores imposibles están todos aquellos que duraron más que ese instante pero que no llegaron a ser eternos,

Como deben ser los amores  verdaderos.