sábado, 7 de julio de 2018

SOPLANDO VELITAS.

Hoy quiero desearle feliz quinto cumpleaños a la niña que baila a su ritmo sin seguir a las demás, sacando toda la alegría que lleva dentro de sí y que mantendrá de por vida.

Felicitarle los quince a esa chiquilla que se enamora perdídamente a primera vista y se dedica a dibujar corazones con iniciales en todos sus cuadernos sin imaginar que ese es solo el principio del camino de su corazón, ese que acabará roto en alguna que otra ocasión pero que también le hará vivir experiencias inolvidables.

Felices veinte a esa chica que se lanza al mundo con más coraje que miedo, cansada de que le marquen pautas que no van con ella, de que no le dejen ser, de que corten sus alas por el simple motivo de mantenerla cautiva del capricho personal de alguien infeliz; esa que decide no seguir un camino que no es el suyo.

Quiero que tenga un feliz cumpleaños esa joven de veintiséis años que acaba de ser madre y a la que le sobra coraje para ser padre también, a tiempo completo, sin descanso y con el mismo cariño que dedicación, esa que sabe lo que es sufrir y amar en soledad a lo que siempre será prioridad en su vida.

Que cumpla muchos más esa mujer de treinta y tantos que no deja de luchar cada día por cumplir ilusiones y sueños, que se levanta cada día con una sonrisa aunque se la tenga que pintar para demostrarle al mundo que es una guerrera invencible.

Soplaría las velitas con esa mujer de cuarenta que venció a sus miedos hace ya un tiempo y hoy tiene en su vida lo que siempre quiso, un amigo, un compañero, un amante, un cómplice de travesuras, un consejero, un amor, un padre, un confidente, una mano que siempre estará ahí para agarrarse cuando tropiece y para ser acariciada por ella a cualquier hora del día.

Darle un regalo de cumpleaños a esa señora de cincuenta y cinco años que ha logrado lo que quería, que disfruta de una vida plena, que está radiante a sus años, esos que luce con orgullo por todo lo que le han ofrecido para labrar su alma, esa que no marca su edad en base a una fecha en su DNI, si no por todo lo que la vida puso a su paso y que ella supo aprovechar.

A todas ellas y a alguna más que me olvido, feliz cumpleaños, lo que sean, los que tengamos ganas de contar en velitas que soplar y sobre todo, feliz cumpleaños, todos esos que nos quedan por ver llegar.

jueves, 5 de julio de 2018

LOBO, QUE CORAZÓN MÁS GRANDE TIENES.

Ella se habia perdido en ese bosque, de hecho llevaba perdida años, años sin encontrar su camino, o más bien, sin tener el valor de saltar las piedras que le impedían andar por él.

Estaba perdida y lo único que le tranquilizaba era oír de vez en cuando un aullido a distancia, un aullido que le daba miedo y al mismo tiempo la reconfortaba y hacia sentir como en casa.

Y es que el lobo, su Lobo le encantaba y le asustaba a la vez.

Lobo era fuerte, serio, solitario, con unas garras enormes, unos colmillos afilados dentro de una boca enorme, un pelaje denso y una mirada fría que se adivinaba...detras de sus gafas oscuras.

Pero a ella le gustaba.

Ella sabía, porque Lobo ya se lo había mostrado, que era fuerte a fuerza de recibir golpes, pero que también sabía escuchar y hablar  sobre todo hablar sobre un papel, desparramando su corazón sobre él, escribiendo con sus torpes patas.

Sus garras enormes no las usaba con ella para otra cosa que no fuese acariciarla, hacerle cosquillas o masajear su cuerpo al final de un duro día, de manera delicada pero sujetándola con firmeza cuando se requería; sus afiladas uñas quedaban escondidas cuando de rozar su cuerpo con suavidad se trataba.

Esa boca llena de dientes enormes, con unos colmillos que hacían temblar sólo con mirarlos, sólo la había posado sobre su cuerpo para besarla, porque le encantaba besarla, se le iba la vida por hacerlo, besarla y lamer una por una todas sus heridas, todas las que arrastraba del pasado, lamerlas hasta convertirlas en cicatrices de esas que ya no duelen pero dan testimonio de la vida pasada; y esos dientes si, la mordían, cuando hacían el amor, presionando dulcemente pero sin clavarlos.

El frondoso pelaje de Lobo era suave al tacto, calentaba sus cuerpos en las frías noches de invierno, cuando el viento sopla y el frío se cala hasta el alma; utilizaba su pelaje para protegerla de las inclemencias, de la nieve, del viento y de la lluvia, incluso una noche que les sorprendió una fuerte tormenta y Lobo vio que sólo cubriendola con su cuerpo no bastaría para que no quedase empapada, fabricó un paraguas utilizando unas hojas del bosque y con ese rudimentario paraguas y su cuerpo la mantuvo seca y a salvo.

Lo más gracioso es que Lobo llevaba gafas oscuras, no porque el sol le molestase, ya que la noche era la hora en que prefería salir, las llevaba para evitar que se vieran sus ojos, ojos amables, ojos que nadie podía ver, ya que se sabe que un lobo debe asustar solo con la mirada; ella si que había podido ver esos ojos, esos ojos y todo lo que sin hablar le decía con ellos.

A pesar de ello, a pesar de todo, ella lo temía contra toda lógica, ella que solo había recibido cosas buenas de Lobo, ese lobo al que ella transformó de ser un animal asesino a ser un animal fuerte pero que la quería con toda su alma y miren ustedes que el alma de un lobo es enorme.

Era totalmente ilógico que ella lo amase tanto y que sólo ese ligero miedo le impidiese entregarse completamente a él para compartir sus vidas y la casa de la abuela.

Y es que decían las malas lenguas que Lobo se había comido a la Abuelita y pensaba hacer lo mismo con ella, cuando la verdad era que la Abuelita se había marchado hacía muchísimo tiempo de allí y Lobo, queriendo que ella siguiese siendo cuidada, se disfrazaba de Abuelita para cuidarla, hacerle la compra, prepararle la cena todas las noches y planchar sus camisas.

Un día, ella entró en la casa y al ver a Lobo le dijo:
-Que ojos más grandes tienes!

+Son para poder mirarte y quedarme con todos los detalles de esa cara tan bella, para poder admirar esa sonrisa que es mi mundo.

-Que orejas más grandes tienes!

+Son lo grandes que necesitan ser, para que no se les escape ni uno solo de los "te quiero" que me dediques.

--Que brazos más grandes tienes!

+Son tan grandes para poder abrazarnos y que el tiempo se pare, que nunca más queramos separarnos y los latidos de nuestros corazones se unan en uno solo.

-Oye...que boca más grande tienes!

+Quisiera que fuese más grande todavía y poder besarte aún más, para poderte decir que te quiero con locura, como nunca un lobo pudo amar; para poder cantarte al oído diciéndote que tu eres la mujer que bota fuego a mi corazón

Ella lo miró fijamente, con los ojos tintineando y con un nudo en la garganta; lo miró como nunca jamás había mirado a nadie, como nunca jamás nadie había mirado a Lobo y le dijo casi en un susurro:
-Lobo, te quiero, te quiero como a nadie, porque se que como tú nadie me ha querido, te quiero bien, te quiero desde aquí dentro y a pesar de quererte tanto hay un miedo dentro de mi que me impide entregarme del todo, vencer esas estúpidas dudas que me comen el corazón.

Lobo la miró sin sus gafas oscuras y en sus ojos se podía ver toda la dulzura, el amor y la impotencia que puedan caber en un par de ojos; la miró y le dijo:
+Ven, ven aquí a mi lado y devoraré tus miedos, rompiendo tus dudas con mis garras; ven a mi lado y abrázame y déjate llevar, simplemente sigue los sentimientos que fluyan de ti; sigue tus sentimientos y nunca te equivocarâs.

Ella, se desnudó quitándose esa caperucita roja que le daba nombre, se subió a la cama y abrazándose a Lobo le susurró al oído:

-Lobo, ya sé para que tienes ese corazón tan grande, para amarme mejor.

Y en ese momento descubrió que el ser feliz no es ningún cuento, así que fueron felices y comieron....comieron sano.

FUERA DEL PLANETA.

Hay días que te sientes fuera del planeta, que miras alrededor y este no es tu sitio.

Días en que tus pies están parados donde no quisieras y con una sensación de que ni siquiera querrías estar inmóvil.

Esos jodidos días en que te sientes perdido y en los que lo que realmente querrías es perderte en ese alguien que no tienes a tu lado.

Hay días grises, aunque tengas que llevar gafas de sol; grises y tú con esas gafas para esconderle al mundo las nubes que tienes en los ojos, las nubes que no te dejan ver el sol.

Fuera del planeta, fuera de tu mundo, pero enterrado en ti, en lo que tu mente genera emborronando tu corazón.

Hay días, malditos días, en que te sientes fuera del planeta y que aún querrías estar más lejos porque te fuiste a dormir y al despertar no estaban donde los dejaste esos besos que te dan vida, porque alguien movió de su sitio tu alma, porque no encuentras tus ilusiones, a pesar de haberlas guardado en el cajón de la mesita; porque el GPS que creías que guiaba tus pasos se quedó sin batería ni señal.

Fuera del planeta.

miércoles, 4 de julio de 2018

Hagamos algo que nunca hemos hecho antes juntos,
algo que nos haga sudar, que nos suba la temperatura y nos deje jadeando entre risas

LA MUJER QUE BOTA FUEGO.

Huele a ti mi palma y mis manos a la punta de los dedos
La espalda y los pies hasta la punta de los pelos
Mi sábana, mi almohada y mi perro
Mi espíritu, mi alma y mi credo
Mis palabras, mi espacio y mi tiempo
Se han congelado hasta mis huesos
Del sabor a fucsia que tienen tus besos
No puedo quitar el olor de ti
De mis sábanas nuevas, de mi cojín, de ésa prenda
Que usabas después del amor, antes de dormir
No sé si entre mi espalda y mi pecho pueda guardar
Ese secreto que gritábamos anoche tú y yo
Antes y después del sol
Si alguien supiera, que daría mi vida entera
Por estar contigo de nuevo
Porque tú eres la mujer que bota fuego

Tú eres la mujer, que bota fuego cuando en mi cama nos sacudimos
Eres la mujer, que se enloquece cuando el ombligo le beso
Eres la mujer, que bota fuego cuando en mi cama se suelta el pelo
Eres la mujer, que tiene todo el derecho sobre mí

Huele a ti mi palma y mis manos a la punta de los dedos
La espalda y los pies hasta la punta de los pelos
Mi sábana, mi almohada y mi perro
Mi espíritu, mi alma y mi credo
Mis palabras, mi espacio y mi tiempo
Se han congelado hasta mis huesos
Del sabor a fucsia que tienen tus besos
No puedo quitar el olor de ti
De mis sábanas nuevas, de mi cojín, de ésa prenda
Que usabas después del amor antes de dormir
No sé si entre mi espalda y mi pecho pueda guardar
Ése secreto que gritábamos anoche tú y yo
Antes y después del sol
Si alguien supiera, que daría mi vida entera
Por estar contigo de nuevo
Porque tú eres la mujer que bota fuego

Eres la mujer, que bota fuego cuando en mi cama nos sacudimos
eres la mujer, que se enloquece cuando el ombligo le beso
Eres la mujer, que bota fuego cuando en mi cama se suelta el pelo
Eres la mujer, que tiene todo el derecho sobre mí

Eres la mujer, que bota fuego cuando en mi cama nos sacudimos
eres la mujer, que se enloquece cuando el ombligo le beso
Eres la mujer, que bota fuego cuando en mi cama se suelta el pelo
Eres la mujer, que tiene todo el derecho sobre mí

Letra de la canción La Mujer Que Bota Fuego, de Manuel Medrano.

Un artista que he redescubierto y que en su día fue un regalo precioso.

Y es que es algo especial entre gente especial el regalarse canciones, artistas, estilos musicales que no son nuestros; regalarnos letras, melodías que enganchan y sentimientos hechos música para que nos cante el alma a pleno grito y se nos muevan los pies si el ánimo y la melodia acompañan.

Y redescubrimos también a veces sensaciones, recuerdos, sentimientos, personas y si tenemos mucha suerte, a veces nos redescubrimos a nosotros mismos...mientras movemos el cuerpo por casa al ritmo de esta canción, mientras cantamos esta misma letra que podríamos haber escrito nosotros mismos.

Porque tú eres la mujer que bota fuego a todo mi mundo.

Gracias por el regalo.

martes, 3 de julio de 2018

UN DOMINGO MÁS

Era solo un domingo más, otro que dormían solos queriendo hacerlo juntos.

Ella por no decirlo claro, él por no saber leer entre líneas.

Un domingo más que no compartían sábanas y sueños.

Ella por miedo escoger el camino más directo, el por miedo a una decepción.

Como un par de idiotas como un par de auténticos y enormes idiotas.

Un domingo más que dormían abrazados a sus almohadas cuando lo que el corazón les pedía era abrazarse mutuamente.

domingo, 1 de julio de 2018

TE HE VUELTO A PENSAR.

Te he vuelto a pensar, si es que alguna vez dejé de hacerlo.

Vuelves a ocupar mi mente y cualquier canción me recuerda algo tuyo, algo nuestro, algo mío contigo, algo tuyo sin mi.

De nuevo te paseas por mi cabeza, saltando entre mis neuronas como una niña en un parque de bolas, como la niña pequeña y traviesa que vive dentro de ti.

Y ahí estás, copando mis pensamientos, mis sonrisas, mis desvelos.

Te he vuelto a pensar y a veces querría no hacerlo tanto por el miedo que le tengo a que tan solo seas eso, un pensamiento.

Por el miedo que da pensar demasiado en alguien que sabes que es un préstamo de la vida.

Y los préstamos se tienen que abonar.

Miedo me da que la vida me haya prestado algo tan precioso, tan bueno, tan bonito, digamos que algo tan magnífico y que espire el tiempo pronto, que me lo exija devolver.

Que te vayas, que te marches, que te alejes otra vez; que tu miedo y tus dudas sean distancia y un muro alto; que me quede con las manos vacías y la cabeza llena de ti.